Necaxa de ultimo minuto logra la victoria ante Atletico de San Luis

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El Estadio Alfonso Lastras fue testigo de una noche de locura futbolera. Tras seis jornadas sin conocer la victoria, Necaxa resucitó en una feria de goles y emociones al vencer 4-3 al Atlético San Luis, en un duelo que tuvo de todo: remontadas, errores, suspenso y un gol agónico en el tiempo añadido que desató la euforia visitante.

El primer tiempo fue un tira y afloja sin goles, pero lleno de advertencias. Ambos equipos se acercaron con insistencia, aunque la puntería les falló. Román Torres estrelló un balón en el poste para los locales, mientras que Cambindo y Rosero probaron suerte sin fortuna para los Rayos. Los arqueros fueron protagonistas, conteniendo las intenciones en un primer acto que no anticipaba el festival ofensivo que se avecinaba.

La segunda mitad explotó desde el minuto 53, cuando João Pedro abrió el marcador para San Luis con un zurdazo preciso al poste derecho. La respuesta de Necaxa fue inmediata: un autogol de Eduardo Águila empató las cosas apenas cuatro minutos después, y Tomás Badaloni, con un cabezazo impecable, puso el 2-1 en favor de los visitantes. El guion parecía cambiar, pero el drama apenas comenzaba.

San Luis no bajó los brazos y en cuestión de minutos dio vuelta al marcador. João Pedro volvió a aparecer con otro cabezazo (2-2), y Salles-Lamonge completó la remontada al 68’, aprovechando un pase de Sanabria para el 3-2 que enloqueció a la afición potosina. El partido era un vaivén constante, sin dueño claro, con ambos equipos decididos a morir atacando.

El técnico necaxista ajustó líneas y el efecto fue inmediato. Kevin Rosero, tras insistir toda la noche, encontró recompensa al minuto 73 con un disparo cruzado que puso el 3-3. El empate encendió la chispa de la esperanza en el cuadro visitante, que comenzó a creer en la victoria que tanto se les había negado. Cada jugada era una montaña rusa emocional, cada ataque una posibilidad de gloria o tragedia.

Y cuando el reloj ya marcaba el tiempo añadido, llegó la jugada que rompió el maleficio. En el 90+3’, Diber Cambindo cazó un centro preciso de Rosero y, con la zurda, mandó el balón al fondo de la red para el 4-3 definitivo. El silencio se apoderó del estadio, solo roto por el grito eufórico de los Rayos, que celebraron el gol como una liberación tras semanas de frustración.