Japon golea a Tunez y lo elimina del mundial
Japón dio uno de los golpes más contundentes del Mundial 2026 al vencer 0-4 a Túnez en el Estadio Monterrey, en un partido que confirmó el crecimiento competitivo de los Samuráis Azules dentro del Grupo F. La selección nipona no solo ganó: impuso condiciones desde el primer minuto, redujo a su rival a una reacción mínima y construyó una noche redonda que ya queda marcada como la mayor goleada de un equipo asiático en la historia de las Copas del Mundo.
El encuentro, además, tuvo un contexto especial: se trató del partido número 1000 en la historia de los Mundiales, una cifra simbólica que Japón convirtió en escenario de autoridad futbolística. Túnez llegó obligado a reaccionar, con la presión de no quedar matemáticamente eliminado, pero se encontró con un rival más rápido, más ordenado y mucho más preciso en cada zona del campo.
Apenas un minuto después, Daichi Kamada abrió el marcador para Japón al minuto 4, coronando una acción que retrató desde temprano la diferencia entre ambos equipos: velocidad, decisión y presencia en el área. Túnez todavía intentaba acomodarse cuando ya estaba abajo en el marcador, golpeado por un inicio que no le permitió respirar ni construir con calma.
Japón no bajó el ritmo. Al minuto 6, Ueda intentó una acción complicada sin dejar caer el balón, aunque su remate se fue desviado. La sensación era clara: cada aceleración japonesa olía a peligro. Incluso al minuto 9, una desatención de Talbi dejó a Túnez muy cerca de recibir el segundo, con Kamada preparado para castigar otra vez dentro del área. El conjunto nipón incluso rozó el segundo al minuto 11, en una acción revisada por el VAR que dejó la sensación de gol fantasma. El balón quedó a centímetros de cruzar por completo la línea, sin que el reloj del árbitro señalara anotación, por lo que la jugada quedó solo como un aviso más del dominio nipón en el arranque.
Después de ese arranque frenético, el partido entró en una pausa más controlada. Japón dominó la posesión, administró los tiempos y obligó a Túnez a esperar una contra que nunca terminó de aparecer. Mejbri fue el futbolista más activo del equipo africano, pero sus intentos individuales no alcanzaron para incomodar a Suzuki ni para romper la estructura defensiva nipona.
